HAY DOS COSAS QUE LE IMPORTAN A LA MAYORÍA DE LA GENTE, INCLUIDOS TÚ Y YO: 

+TIEMPO +DINERO.

¡SIMPLE!

El que diga lo contrario está mintiendo

porque sin dinero no comemos y sin tiempo se nos va la vida.



Apúntate a mi newsletter y llévate un informe de cómo escribí uno de los emails de un lanzamiento que facturó 5.550 dólares

en 7 días


Además, recibirás de lunes a viernes, emails con consejos sobre persuasión, copywriting y estrategias para atraer mejores clientes, ganar más dinero y tener más tiempo.


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Si esto no es suficiente y  quieres saber un poco más, 

te cuento una historia.



Mi nombre es Maryory Valdés.


Cuando era niña me encantaban las ferias de mi pueblo. 

Siempre anhelé ponerme unas botas tejanas, sombrero y poncho.


Mis padres no tenían con qué comprarme unas. 

Así que, me pasaba los días imaginando cómo me vería con ellas, mientras caminaba por los stands del evento.


Por cosas de la vida, cuando tenía 12 años, las encontré en el cuarto de San Alejo (un cuarto donde se guardan cosas usadas de las que luego nadie se acuerda).


Solo había un problema: eran talla 39.


¿Me quedaban? No. Calzaba 32.

¿Me las puse? Sí.


Mis padres intentaron convencerme por todos los medios de que no me las pusiera.

Pero no pudieron.

Así que lucí mis jeans negros favoritos, una camisa blanca, un sombrero y las condenadas botas.

Ellos querían desaparecer porque todos se reían de mí.

Imagínate una niña que parecía el duende en persona.


Me daba igual.

Yo estaba feliz con las botas gigantes.


Solo me importaba que eran tejanas.

Al rato, me dolieron los pies.

Algo me tallaba.


Yo sabía qué, pero no lo quería decir.


Tampoco me las quería quitar.

Seguía andando coja y a punto de llorar.

Mi madre  me las quitó a la fuerza para ver que carajos pasaba.


Al revisar, algo se le enredó en los dedos y soltó severa carcajada.


—¡Ja, ja, ja! ¿Qué hiciste? ¿Por qué rellenaste las botas con calzones?


Decía, mientras se los mostraba a todo el mundo.


Yo quería que me tragara la tierra.


Menos mal no existían las redes sociales en ese tiempo porque seguro hoy mismo sería un meme (y estaría ganando dinero con mi imagen).

Así como yo de niña, hay consultores que intentan calzar cualquier estrategia a su negocio para vender más y tener más tiempo.


Luego nada les sale como quieren, terminan con dolor de bolsillo y decepcionados porque perdieron más de lo que ganaron.


«Entonces, ¿qué hago?».


¡Depende!


Hay cientos de estrategias y solo una es la adecuada para la etapa en la que esté tu negocio de consultoría y formación.



De estrategias, persuasión y copywriting, te hablo en mi newsletter de lunes a viernes.


Una cosa más...


Escribo a menudo y también te vendo.


Si esto no es un problema, apúntate.


Si luego te arrepientes, te das de baja y los dos contentos.


Dicho esto, aquí lo puedes hacer:


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¡Nah, paso!


Ok, date una vuelta por mi blog.

En mi blog escribo de todo para negocios online.


Sobre persuasión y copywriting solo por email.


¿Tú decides?